Jueves, 22 Agosto 2019

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Los CDR son una organización terrorista

PUBLICADO EL Viernes, 21 Diciembre 2018 13:55 Escrito por
Los CDR son una organización terrorista Los CDR son una organización terrorista

Desde hace mucho tiempo, La Tribuna de España señala a los autodenominados "Antifas" (cuya primer víctima mortal fue Víctor Laínez, el patriota de los tirantes) y a los CDR, como bandas terroristas perfectamente estructuradas. En cualquier estado de derecho, ambas organizaciones serían consideradas como grupos terroristas y -en consecuencia- combatias por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y perseguidas por la ley. Pero España deja a criterio de la prevaricadora Fiscalía para Delitos de odio las actuaciones terroristas de estos bastardos que acaban, siempre que comparecen ante un tribunal, acusados de meros delitos de "faltas", lo mismo que si de una pelea de bar se tratara.

Por eso es de enorme interés el artículo del exfiscal Ramiro Grau, colaborador habitual de La Tribuna de España y uno de los juristas más prestigiosas de esta nación.

 

 

 

Los CDR son una organización criminal, y deben ser sancionados penalmente

 

 

Decía el actual Presidente del Consejo General del Poder Judicial, que teníamos una Justicia acostumbrada a perseguir a los robagallinas, es decir la criminalidad de bagatela, los juicios de faltas y demás chorradas.

Lamentablemente, es así. La sociedad ha ido evolucionando, en muchas ocasiones a peor, y los criminales disponen de una serie de medios tecnológicos, informáticos, etc., a los que la administración de justicia no ha sabido adaptarse, o lo está haciendo, pero siempre detrás del delito y de los delincuentes.

Hoy estamos viendo, por desgracia para todos, como se intenta colapsar la segunda mayor ciudad de España, e incluso la práctica totalidad de Cataluña, por parte de una organización ilegal, e incluso delictiva, llamada los “CDR”, o Comités de Defensa de la República… Por cierto, no sé a qué república se refieren, pues España es una monarquía.

Supongo se referirán a una proyectada y quimérica república catalana, que hoy por hoy, solo existe en su imaginación, aunque de seguir así las cosas, es muy posible que a medio plazo podamos ver el nacimiento prematuro de esa nueva nación, fuera de la Unión Europea, fuertemente endeudada, y en manos del judaísmo internacional, que es quien más ha apoyado, y seguramente lo sigue haciendo, pero en la sombra, su nacimiento.

Estamos viendo, en un día laborable, la presencia de miles y miles de encapuchados, que o bien están en el paro, son estudiantes o funcionarios de la Generalidad, “autorizados” para guerrear, o más bien dar por el culo, debidamente exhortados a ello por Torra, ese desequilibrado que preside la Generalidad catalana…, antes de que tenga que asumir las responsabilidades penales y políticas correspondientes.

Creo que fue el Rey Carlos III quien prohibió la presencia de embozados por las calles, pues en aquella época era bastante habitual enfundarse en la capa, y entre la capa y el sombrero, calado en la cabeza, y la escasa luz existente en las calles, muchos delincuentes, cometían delitos, asesinando a otras personas, muchas veces por encargo, ajustes de cuentas, atracos, asuntos de faldas, cobraban deudas de forma violeta, etc.

Vemos con sorpresa la aparición de bandas de encapuchados, y estos CDR son una prueba de ello, sin que nadie les diga nada, les identifique debidamente, o detenga, en su caso, sancione administrativa o penalmente, en fin, se aplique la Ley, con todas sus consecuencias.

No podemos vivir en una sociedad donde unos vamos de cara, y otros se tapan la cara, para poder agredirte impunemente, “marcarte” como un objetivo, señalar tu casa o lugar de trabajo, tu coche, y hasta a tu esposa e hijos…

Ante la total pasividad de los mozos de escuadra, que disfrutan de unos salarios similares o incluso superiores a los de una persona con carrera, maestros, médicos, profesores, etc., creo ha llegado el momento de suprimir ese cuerpo, mediante su integración en la guardia civil y/o policía nacional, de forma que el Estado recupere las competencias de orden público, que nunca debió transferir, pues si algo caracteriza y define al Estado es su derecho legítimo al monopolio de la violencia, si preciso fuere.

Los españoles bien nacidos, que respetamos a los demás, y también queremos ser respetados en nuestros derechos y libertades básicas, no podemos seguir tolerando esta situación.

Y visto que el Rey ni está ni se le espera, y que el Ejército sigue acuartelado, cobrando sus sueldos, trienios y ascensos automáticos, alguien tendrá que hacer algo.

La única duda que tengo es: ¿quién será ese alguien…?

Ramiro Grau Morancho

Jurista y escritor.

NAVEGANDO CONTRACORRIENTE

www.ramirograumorancho.com

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