Sábado, 17 Noviembre 2018

"La manada de Alá" vuelve a atacar en San Javier (Campo de Cartagena)

PUBLICADO EL Lunes, 05 Noviembre 2018 16:10 Escrito por
La Manada de Alá ya es casi un tercio de la población del Campo de Cartagena La Manada de Alá ya es casi un tercio de la población del Campo de Cartagena

Esta vez la víctima fue una señora de 57 años, la cual evitó que el abuso fuera a más gracias a su fuerte resistencia y porque los violadores eran tan cerdos como cobardes.

Esta tranquila localidad de la Comarca de Cartagena, comarca con un alto porcentaje de población musulmana, ha vuelto a ser golpeada por “la religión de la paz”, el pasado verano en la vecina localidad de Lo Pagán -y en este caso en San Javier- por tres indeseables que nunca debieron residir en España, y que, de manera muy democrática, decidieron violar, o intentarlo, a una infiel, en lo que están en su derecho según los designios sagrados que aparecen en sus mandamientos coránicos.

 

La población musulmana ya representa casi un tercio del total de habitantes del Campo de Cartagena... y la cosa va a más.

Les recordamos que el Corán posee hasta 50 versículos en los que claramente hay una apología clara de la violencia contra aquel que no sea musulmán, y con los que además el buen musulmán debe comulgar, por lo tanto, la violación al infiel, es algo correcto y de santidad mahometana para esta escoria humana, mezcla entre cerdos y perros.

Los hechos fueron acaecidos en torno a la una de la mañana del tres de noviembre, en la calle Maestre, junto al estadio de fútbol Pití”, donde “La manada de Alá” asaltó con cruel cobardía -en medio de la vía pública- a una mujer de 57 años, la agarraron fuertemente, abusaron suciamente de ella, llegándole alguno de ellos a restregarle su órgano genital, y esta valiente vecina vociferó y forcejeó en contra de esos puercos, hasta que marcharon corriendo como bestias inmundas.

Después apareció la policía local en el lugar de los hechos, y más tarde la Guardia Civil y una ambulancia que atendió a la víctima, trasladándola de inmediato al hospital de Los Arcos, donde se le ofreció a esta señora un tratamiento médico más profuso, junto con un análisis forense para estudiar el alcance físico del intento de violación, pero lo que sí está claro es lo difícil de cuantificar el daño psicológico infringido por esos bastardos inmigrantes musulmanes.

En el municipio de San Javier se ha producido un fuerte revuelo social, y el vecindario está harto de los ataques producidos por la inmigración musulmana, viendo que las autoridades y medios de comunicación, lejos de apoyar este razonable clamor popular en contra de la delincuencia, y de los problemas que conlleva este colectivo, se dedican a ocultar los casos de violaciones o a desprestigiarlos con los manidos términos como “fachas”, “racistas”, “imposible hacer nada”, cuando éstos elevan sus quejas o comentarios a los miembros del consistorio municipal.

Desde el aspecto policial para capturar a los violadores, la investigación está siendo llevada a cabo por la unidad de Policía Judicial de la Benemérita, en colaboración con la información que pueda aportar la Policía Nacional y policías locales, siendo de vital importancia la colaboración ciudadana para dar con testigos del suceso, y que según la víctima, dichos sujetos eran de aspecto racial magrebí y uno de ellos portaba una túnica, una prenda de buen gusto para el auténtico musulmán que desprecia a España y a su cultura occidental cristiana que por desgracia, con un estúpido buenismo desmesurado, los acoge en su seno como si de personas tolerantes y bondadosas se tratasen, y además, como un oprobio de la realidad, cuando ocurren este tipo casos, gran parte de la sociedad se coloca una venda en los ojos, no sólo para no ver en qué consiste “la religión de la paz”, sino para no enterarse de que la borregada feminista, bien dirigida y subvencionada con millones de euros, solo berrea en la calle si hay algún caso aislado (ateniéndonos a porcentaje de población) de abuso sexual, y si es español el delincuente, hayan o no pruebas, pero que calla vilmente contra una mayoría de manadas inmigrantes (en proporción a la población residente en España).

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