Martes, 23 Octubre 2018

La Guardia Civil y a la Policía Nacional expulsadas de Vascongadas. La última traición a España de Pedro Sánchez

PUBLICADO EL Miércoles, 08 Agosto 2018 16:53 Escrito por

Pedro Sánchez accede a las presiones de los partidos secesionistas y de Podemos, y decide sacar de Vascongadas a la Guardia Civil y a la Policía Nacional.

En una decisión tan estúpida¡ como de impensables consecuencias para la seguridad nacional!, el presidente del gobierno de España accede a las presiones guerracivilistas de los partidos secesionistas (vascos y catalanes), así como a las de la extrema izquierda -ahora representada por Podemos- y decide sacar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional de Vascongadas.

Por una parte, esta decisión resulta un ultraje a la memoria de todos los agentes, tanto de la Guardia Civil como de la Policía nacional, que dieron su vida por España, muriendo a manos de los bastardos asesinos nacionalistas de ETA durante tantos años de lucha antiterrorista en Vascongadas, asesinos que hoy se sientan en escaños del Congreso de los Diputados y que vendieron su voto para que Pedro Sánchez lograra la investidura como presidente del Gobierno.

Y las asesinos siempre cobran sus deudas...

Además, no debe tener ni idea este presidente del gobierno -traidor como ninguno a una España que ni le preocupa ni le importa- de cómo se vive, por ejemplo, en las Casas Cuartel de la Guardia Civil en Vascongadas, cuál es el día a día -no sólo de los agentes de la Benemérita- sino de sus sufridas familias que siguen padeciendo, de manera cotidiana, la marginación ¡cuando no el hostigamiento! de las poblaciones en las que sus maridos (o sus padres) están destinados y donde ellos se ven obligados a vivir, en unas viviendas que no permitirían las ONGs que ocupasen "los refugiados" por la falta de salubridad de la mayoría de las mismas.

¿No recuerda la multitudinaria y brutal paliza que recibieron dos miembros de la Guardia Civil y sus respectivas mujeres, cuando - estando fuera de servicio- tomaban tranquilamente una copa (como puede hacerlo cualquier otro ciudadano) en un bar de la población navarrra de Alsasua?-

Claro, cómo va a recordar nada este presidente que gobierna con el apoyo (o tal vez siendo, tan solo, la marioneta) de Podemos, una formación cuyo líder, Pablo Iglesias, se ha reunido con los familiares de los agresores y se ha interesado en todo momento por ellos, algo que no se ha dignado a hacer con los agentes brutalmente agredidos ni con sus mujeres, un interés que no ha mostrado tampoco el ejecutivo que preside Pedro Sánchez por los 22 guardias civiles brutalmente atacados mientras defendían la soberanía nacional en el puesto fronterizo de Ceuta.

Además, entregar la seguidad nacional, el mando antiterrorista y el control policial a la policía autonómica vasca va a suponer lo mismo que poner la zorra al cuidado de las gallinas. Un auténtico suicidio para la seguridad nacional.

Parece que Pedro Sánchez no ha aprendido nada de la experiencia de policía política y antiespañola que sobradamente ha demostrado ser el cuerpo de los Mozos de Escuadra (una institución que debería haber sido disuelta en cuanto se aplicó el artículo 155 de la Constitución en Cataluña) y que han pagado los españoles con dos atentados terroristas yihadistas fruto del descontrol policial y la ineficacia absoluta de sus servicios de información.

No se espera ninguna reacción oficial de ningún alto mando de la Guardia civil (como tampoco se produjo con la destitución del coronel jefe de la UCO).

Los altos mandos de la Guardia Civil deshonran, día a día, el uniforme que visten y no merecen ser jefes del mejor cuerpo policial de Europa y de la institución más querida por los españoles.

Seguidamente les ofrecemos la nota de prensa que, a este respecto nos hace llegar la Asociación Profesional IGC (Independientes de la Guardia Civil).

 

LA IDONEIDAD DE LA PLANTILLA DE LA GUARDIA CIVIL EN EL PAÍS VASCO DEBE SEGUIR CRITERIOS DE NECESIDAD Y RACIONALIDAD, SEGÚN LOS INDEPENDIENTES DE LA GUARDIA CIVIL (IGC)

 

 

 

Ante el conocimiento reciente de que el Gobierno del Estado y el de la Comunidad Autónoma del País Vasco coinciden en la necesidad de reducir los efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado en ese ámbito territorial, la asociación profesional INDEPENDIENTES DE LA GUARDIA CIVIL (IGC) se ve en la obligación de intervenir en la implementación de cualquier plan de reducción de efectivos, en tanto en cuanto afecte a los intereses profesionales, sociales o económicos de los guardias civiles.

Partiendo del hecho de que Independientes de la Guardia Civil (IGC) es una asociación que se mantiene al margen de grupos o influencias políticas, no por ello deja de ser una organización que desde la neutralidad y respeto absoluto a las decisiones de los Poderes Públicos, puede y debe intervenir con carácter previo, en cualquier proceso de toma de decisiones que pueda afectar a los guardias civiles como profesionales de la función pública de la seguridad de las personas, en su ámbito competencial y territorial donde preste su servicio.

Dicho esto a modo de introducción para justificar la intromisión legítima en ese proceso de adaptación de la plantilla de la Guardia Civil, a sus actuales competencias en el País Vasco, y dando por sentado que la lucha contra el terrorismo de ETA se centra en la actualidad en la resolución de atentados terroristas de los que todavía no se conoce a los autores, y en vigilar las amenazas potenciales que sobre este concreto terrorismo puedan surgir, no se ha de obviar, sin perjuicio de comparaciones con otras Comunidades con Policías Autonómicas integrales, que la reducción de la jornada de trabajo de los guardias civiles a niveles comparables al resto de funcionarios, pues antes trabajaban más horas, y no se les compensaban con descansos, los servicios nocturnos y los prestados en días festivos, hace necesario tener más fuerza en revista para prestar el mismo servicio que antes prestaba en peores condiciones de trabajo.

Por otra parte la Guardia Civil sigue en el País Vasco, acuartelada, entendiendo este concepto como que son aún muchos los guardias civiles que viven con sus familias en casas cuartel separadas y protegidas del resto de inmuebles de las ciudades donde tienen su sede, lo que obliga a mantener servicios de seguridad, para las viviendas también, al tiempo que se disponen de servicios de autogestión para el bienestar de los residentes, lo que también requiere de una plantilla fija que lo desempeñe.

Siendo el País Vasco territorialmente una Comunidad Autónoma pequeña, es una Comunidad fronteriza y costera, con afluencia de mercancías y personas por sus puestos y aeropuertos, además de requerirse la vigilancia y control del mar territorial que la circunda en su zona norte más extensa. Su orografía, su división en tres provincias, requieren de un número obligado de efectivos, aún tan sólo para prestar sus funciones, aunque se excluyan en su totalidad las funciones de seguridad ciudadana y vial, lo cierto es que sus competencias requieren de un despliegue y adaptación al medio donde presta el servicio, mediante su continua presencia.

La Guardia Civil hoy día en el País Vasco, si excluimos su función de policía judicial por delitos que transcienden del ámbito del País Vasco, o que por consecuencia de delitos cometidos fuera del ámbito territorial de esa Comunidad y de estar los grupos organizados asentados en la misma, requieren de investigaciones, se limita a lo que hace 70 años era el Cuerpo nacional de Carabineros, que se integró tras la Guerra Civil en la Guardia Civil, y que hoy se conoce como el Servicio Fiscal y Fronteras de este Cuerpo de Policía.

Sin entrar en detalles, y a lo que interesa a los guardias civiles en el específico ámbito de derechos profesionales, sociales y económicos, es evidente que a la Institución de la Guardia Civil en su conjunto y a los guardias civiles individualmente, no se le ha hecho ningún reconocimiento público, o desde nuestro punto de vista, lo suficientemente específico y claro por su contribución esencial en la lucha antiterrorista, que ha supuesto la liberación de los ciudadanos vascos de esa amenaza que tantas muertes, mutilaciones, sufrimiento y freno económico han ocasionado a todos. Un reconocimiento público de la sociedad vasca que libremente así lo quiera, y de sus Instituciones, no sería desde luego, a estas alturas, contraproducente, sino más bien es un deber moral y ético.

La Guardia Civil no puede a estas alturas considerarse una fuerza de seguridad ajena a la sociedad vasca, y es deber institucional y constitucional promover la integridad social de los agentes y sus familias, algunos vascos de origen, en la propia sociedad de la que forman parte. Y por tal motivo sería razonable promover acciones en este sentido, abriendo al conocimiento público la faceta humana e incluso profesional de los guardias civiles y sus familias, desterrando paradigmas, mitos, y leyendas, con la normalidad más absoluta, por cuanto son sociedad vasca, al tiempo que lo son española.

Por tanto, cualquier racionalización de servicios y personal de la Guardia Civil debe pasar, por imperativo de ley orgánica, por la participación de las asociaciones profesionales de estos funcionarios, en todo lo que les afecte profesional, social o económicamente, y requiriendo de todas las Instituciones la colaboración necesaria.

Por tal motivo los Independientes de la Guardia Civil (IGC) en tanto es una asociación profesional representativa de la Guardia Civil, va a efectuar solicitud al Gobierno Vasco para iniciar las relaciones institucionales que faciliten el conocimiento de aquellas decisiones de los Poderes Públicos, que puedan afectar a los intereses de los guardias civiles y sus familias, al tiempo que se hacen oír sobre sus específicos intereses profesionales, sociales y económicos

 

Madrid, a 08 de agosto de 2018 - Gabinete de prensa I.G.C 

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