Martes, 16 Julio 2019

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Inadmisible complicidad de la Jeraquía Eclesiástica española con la pederastia

PUBLICADO EL Martes, 16 Octubre 2018 23:55 Escrito por
Inadmisible complicidad de la Jeraquía Eclesiástica española con la pederastia Inadmisible complicidad de la Jeraquía Eclesiástica española con la pederastia

Como medio de comunicación cristiano estamos comprometidos con la verdad y con la justicia como categorías permanentes de razón. Como periodista católico me duele especialmente -como si me clavaran un puñal en el corazón- cada vez que es mi la Jerarquía de mi Iglesia (la Iglesia en la que creo y de la que formo parte) encubre, justifica o no condena de manera suficiente el mayor de los crímenes: la pedetastia. Lejos de mirar hacia otro lado -precisamente por un compromiso periodístico basado en la Fe-, La Tribuna de España condena enérgica y de manera muy especial cada vez que la Jerequía eclesiástica -como ahora la española- se burla de las víctimas y parece no entender para nada las palabras de Jesús cuando dijo "dejad que los niños se acequen a mí". No nos vamos a callar y, por supuesto también con la Iglesia, vamos a llegar hasta el final con nuestras investigaciones y nuestras denuncias porque #losniñosnosetocan.

 

 

Si no fuera porque se  trata de algo muy doloroso, parecería un chiste de muy mal gusto. La Iglesia católica española creará una Comisión que elaborará una nueva normativa para la prevención y protección de los abusos sexuales a menores dentro de esta institución y revisará sus protocolos de actuación ante estos casos, según ha informado este martes la Conferencia Episcopal y para ello no ha encontrado a nadie mejor para poner al frente que al obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, cuestionado por encubrir y silenciar el "caso de abusos de La Bañeza".

¿De verdad Sus Ilustrísimas son tan torpes porque Dios no les ha dado más entendederas, o son pervesamente malvados y persiguen la destrucción de la Iglesia en lo que queda de nuestra nación?

¿No había nadie más desautorizado para poner al frente de la Comisión para la prevención y protección de los abusos sexuales a menores, no sé, algún sacerdote del alguna parroquia extraviada condenado por abusos sexuales?

¿Qué credibilidad pude tener una comisión dirigida por un obispo encubridor de pederastia?

¿Cómo puede poner la Conferencia episcopal Española al zorro al cuidado de los gallinas?

Esta nueva normativa sustituirá a los protocolos de actuación elaborados en 2.010 y que de tan poco han servido, conforme a la legislación del Estado y al ordenamiento canónico que orientan a obispos, sacerdotes, religiosos e instituciones eclesiásticas sobre cómo proceder en caso de detectar agresiones o abusos sexuales a menores o posesión de pornografía infantil, entre otros supuestos.

La Comisión -que con el Obispo de Astorga al frente desconocemos si trabajará para el esclarecimiento de los abusos sexuales dentro de la Iglesia española o si, precisamente, ha sido elegido para hacer todo lo contrario- comenzará sus trabajos esta misma semana y tendrá, en primera instancia, un cariz fundamentalmente jurídico. Estará compuesta por juristas de la Junta de la Episcopal de Asuntos Jurídicos, del Servicio Jurídico Civil, del Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica, del Servicio Jurídico de CONFER y de la vicesecretaría para Asuntos Generales.

El presidente de esta comisión, Juan Antonio Menéndez, obispo de Astorga, tuvo recientemente un caso de un sacerdote al que se impusieron sanciones por abusos que fueron muy criticadas por las víctimas.

El pasado 16 de septiembre, el Vaticano, a través de la Congregación de la Doctrina de la Fe, ordenó la suspensión en su ministerio durante diez años al sacerdote José Manuel Ramos Gordón de la diócesis de Astorga, acusado de abusos sexuales cometidos hace 35 años en el Colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria (Zamora). Durante los diez años de suspensión, el sacerdote deberá residir en un monasterio o convento fuera de la diócesis de Astorga, y después podrá vivir en la Casa Sacerdotal y celebrar la eucaristía con autorización expresa.

Los hechos fueron cometidos entre 1981 y 1984 y se desvelaron después de que un exalumno denunciase en febrero del pasado año que había sido víctima de abusos cometidos por el sacerdote ahora apartado de sus funciones.

El obispo de Astorga recalcó entonces que, aunque sean delitos que han prescrito civil y canónicamente, ordenó personalmente una investigación “exhaustiva” y dio cuenta de ello a la Santa Sede.

La sanción impuesta fue criticada tanto por víctimas como por diversos colectivos que exigían a la Iglesia más dureza e incluso su expulsión.

Más polémica generó la sanción de un año impuesta a este mismo sacerdote por otros casos de abusos cometidos en el seminario de La Bañeza, de los que fueron víctimas casi una treintena de alumnos. Fuentes del colectivo de víctimas de La Bañeza consultadas por Efe han criticado el nombramiento de Menéndez, al que acusan de encubrir lo sucedido y de negar las indemnizaciones 

Josele Sánchez

Director de La Tribuna de España.

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