Domingo, 25 Agosto 2019

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Es hora de actuar en Cataluña. Comunicado conjunto de los directores de los digitales del GRUPO Tribuna de España

PUBLICADO EL Sábado, 22 Diciembre 2018 08:08 Escrito por
Es hora de actuar en Cataluña. Comunicado conjunto de los directores de los digitales del GRUPO Tribuna de España Es hora de actuar en Cataluña. Comunicado conjunto de los directores de los digitales del GRUPO Tribuna de España

Cuando redactamos esta editorial conjunta de todos los directores de los diferentes medios del GRUPO Tribuna de España ¡la primera editorial conjunta que emitimos!, Barcelona está tomada por un grupo terrorista que se hace llamar CDR, que practica el sabotaje, corta las autovías y carreteras de acceso a la ciudad, impide el libre tránsito de personas y mercancías, agrede a periodistas, y hasta la policía regional, los Mozos de Escuadra… y sus acciones de guerrilla urbana no se limitan a la ciudad de Barcelona, también la han ampliado al resto de la región catalana. Todo ello con la absoluta pasividad, inacción y complicidad del Gobierno de España que, ni hace cumplir la Constitución ni las leyes. 

 

 

Antecedentes históricos al momento actual: "La Semana Trágica" en Barcelona

 

 

Tras la restauración monárquica, políticamente, España, que no se había recuperado del trancazo y de la desilusión producidos por la pérdida, en 1898, de las últimas colonias de ultramar: Cuba, Puerto Rico, Islas Filipinas, Islas Marianas e Islas Carolinas. España iniciaba el año 1909, con el Rey Alfonso XIII como Jefe del Estado y con Antonio Maura, miembro del Partido Conservador, al frente del Gobierno desde el 25 de enero de 1907. La España de principios de siglo poseía un sistema político en el que dos partidos, el Partido Conservador y el Partido Liberal, se turnaban en el gobierno; más que de bipartidismo habría que llamarlo un régimen de “partido único multimarca”. La alternancia estaba organizada desde el poder mediante el reparto de escaños realizado antes de las elecciones, a través de una red de influencias que Joaquín Costa denuncia en su libro “Oligarquía y Caciquismo como forma de Gobierno en España, urgencia y modo de cambiarla”. El régimen oligárquico-caciquil garantiza que la alternancia se cumpliera mediante lo que conocía con el nombre de “el pucherazo”, fraude electoral que se realizaba de forma sistemática con el propósito de impedir, anular o modificar los resultados reales. El resto de los partidos políticos eran marginados del poder y sólo lograban conseguir representación en algunas zonas urbanas, donde el caciquismo era más débil y el control electoral y el amaño, por tanto más difícil.

Seguro que más de una persona que lea estas líneas está pensando que aquella España de hace más de un siglo se parecía demasiado a la España actual, como desgraciadamente así es.

El 9 de julio de 1909 los obreros españoles que trabajaban en la construcción de un ferrocarril mediante el que se pretendía unir Melilla con las minas de Beni Bu Ifrur, , fueron atacados por las cabilas de la zona que se oponían a la penetración extranjera (cuatro obreros murieron). Este altercado, mediante el cual dio comienzo la denominada Guerra de Melilla, sería utilizado como pretexto por el Gobierno de Maura para decretar el envío de las Brigadas Mixtas de Cataluña, Madrid y Campo de Gibraltar, además de otras unidades militares que complementarán a las Brigadas, con el objetivo de acabar con la rebelión rifeña y asegurar el control de la “zona de influencia” española en el norte de Marruecos. En la orden de movilización se incluyó a los reservistas de los cupos de 1903 a 1907, medida muy mal acogida por las clases populares debido a que, la legislación de reclutamiento forzoso entonces vigente, permitía a los varones quedar exentos de la incorporación a filas mediante el pago de un canon de 6000 reales, cantidad que no estaba al alcance de cualquiera. También se daba como factor añadido que, la mayor parte de los reservistas eran padres de familia, familias en las que la única fuente de ingresos, la única renta era la aportada por aquellas personas a las que pretendían movilizar. Tras la publicación del decreto de movilización el 10 de julio tuvieron lugar multitud de protestas contra la guerra, fueron muchos los artículos publicados en la prensa, se sucedieron mítines y manifestaciones, que en muchas ocasiones fueron prohibidos por el gobierno, y en algunas localidades se vivieron momentos de tensión con motivo de la salida de las tropas (aunque en otras, como Cádiz o Málaga, se produjeron despedidas entusiásticas y “patrióticas”).

En Barcelona los embarques de tropas en el puerto comenzaron el día 11 de julio sin que se produjeran altercados. Pero en la tarde del domingo 18 de julio cuando se iba a realizar el embarque del batallón de Cazadores de Reus, integrado en la Brigada Mixta de Cataluña, la tensión estalló. Algunos soldados arrojaron al mar los escapularios y medallas que varias aristócratas barcelonesas les habían entregado antes de subir al vapor militar Cataluña, mientras hombres y mujeres gritaban desde los muelles:

¡Abajo la guerra! ¡Que vayan los ricos! ¡Todos o ninguno!

La policía tuvo que hacer varios disparos al aire y detuvo a varias personas. Las protestas aumentaron en los días siguientes cuando llegaron noticias de que se habían producido gran número de bajas entre los soldados españoles enviados a Marruecos. El jueves 22 de julio los diputados de Solidaridad Catalana se hacían eco del “sentimiento popular” y exigían al gobierno la “reunión inmediata de las Cortes” para debatir la cuestión de la guerra y las “condiciones en que se practica el reclutamiento de las tropas expedicionarias”. El gobernador civil de Barcelona, Ángel Ossorio y Gallardo, prohibió la reunión de Solidaritat Obrera, por lo que fue un Comité de Huelga clandestino, el que fijó un paro de 24 horas para el lunes 26 de julio, que desembocaría en la llamada Semana Trágica, que hizo que se hablara de Barcelona como la ciutat cremada.

El hastío popular ante el envío de reservistas al matadero rifeño estalló el 26 de julio. Pequeños grupos recorrían talleres, fábricas y ateneos animando al paro general. Por la tarde se paralizaba el servicio de tranvías y ya se hablaba de nueve guardias heridos y tres muertos entre los huelguistas. El 27 de julio se acabó desatando la orgía incendiaria en los Maristas de Pueblo Nuevo. Con los adoquines se forman barricadas y espesas columnas de humo se alzan sobre Barcelona. Arden la iglesia de San Pablo y los Escolapios de San Antón.

Los enfrentamientos entre los sublevados y el ejército prosiguieron los días 28 y 29. Monjas y frailes buscaban refugio y la escasez de productos de primera necesitad se hace notar. Las calles quedaban a oscuras al caer la noche por la falta de suministro de gas, lo que hacía todavía más espeluznante la visión de las llamas. En el Clot y Sant Martí, los sublevados se enfrentaban a unidades de artillería y los guardias protegían el convento de las Concepcionistas de otro incendio

Resultado de la Semana Trágica: 110 muertos (104 civiles, 3 militares y 3 religiosos); medio millar de heridos y 112 edificios incendiados (80 religiosos); millares de personas detenidas, de las que 2000 fueron procesadas por tribunales militares, de las cuales 175 sufrieron pena de destierro (entre ellos un importante número de maestros de las escuelas de Ferrer i Guardia) 59 cadena perpetua y 5 condenas a muerte. Además se clausuraron los sindicatos y se ordenó el cierre de las escuelas racionalistas. Los cinco condenados a muerte fueron ejecutados, el 13 de octubre, en el castillo de Montjuic. Entre ellos se encontraba Francisco Ferrer Guardia, fundador de la Escuela Moderna, a quien se acusó de ser el instigador de la revuelta basándose únicamente en una acusación formulada en una carta remitida por los prelados de Barcelona. Estos fusilamientos acabaron ocasionando una amplia repulsa hacia Antonio Maura en España y en toda Europa, organizándose una gran campaña en la prensa extranjera así como manifestaciones y asaltos a diversas embajadas.

El rey, alarmado por estas reacciones, tanto en el exterior como en el interior, acabó destituyendo a Maura.

 

 

Cataluña, gravísima situación: Inmediata declaración del "Estado de Excepción"

 

 

La situación de cobardía y la claudicación del gobierno de Pedro Sánchez ante el secesionismo demencial del desequilibrado presidente de la Generalidad de Cataluña es evidente.

Si se necesita un inusitado despliegue de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para proteger a Sánchez y sus ministros un solo día ¿qué presencia policial no será necesaria para defender la integridad y los derechos civiles de los patriotas durante todos los días del año en Cataluña?

¿Estamos asistiendo al comienzo de una nueva “Semana Trágica” en Barcelona?

¿Volveremos a ver de a la burguesía catalana que de manera incoherente, a la vez que critica al “Gobierno de Madrid”, acaba solicitando su ayuda urgente para sofocar la revuelta? ¿A qué carajos está esperando el Gobierno de Sánchez para hacer que se cumpla la ley en Cataluña?

El gobierno claudicador, cobarde y frentepopulista pretende aprobar sus presupuestos para mantenerse en la Moncloa, a cambio de entregar la unidad territorial de España a los secesionistas catalanes.

Resulta una ofensa a la verdad y a la historia de Cataluña y España la declaración institucional del gobierno socialista y la restitución de un asesino genocida como fue Luis Companys, creador e impulsor del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña, que asesinó a millares de catalanes. Los cálculos varían de 8.000 a 9.000 asesinatos, entre cuyas victimas había un buen número de periodistas, que trabajaban en medios tan diversos como El Correo, Avui, Terra Ferma, El Matí, Diario de Lérida, La Cruz, Agencia Fabra, El Semanario Católico, El Correo de Lérida, Diario de Comercio de Barcelona, El Correo de Tortosa, el Correo Catalán o el Semanario Católico.

Pero no sólo hace declaraciones institucionales contra la historia: el gobierno, en una bajada de pantalones deplorable ante el independentismo, anuncia inversiones millonarias en infraestructuras catalanas, queriendo comprar con dinero una lealtad inexistente de los golpistas catalanes a España.

Lejos de lograr su propósito, el gobierno de Pedro Sánchez castiga a otras regiones de España, absolutamente patriotas y leales a la unidad territorial, marginándolas y olvidándolas de las inversiones que requieren.

Llegada la actual situación, sólo existe una salida constitucional: la aplicación inmediata del artículo 116 de la Constitución Española y la declaración del “Estado de Excepción” en todo el territorio de la región catalana.

Si el gobierno sigue mirando para otro lado y no actúa, será cómplice de quienes quieren romper España, será cómplice de una nueva semana trágica en Barcelona, en Cataluña.

Dicen que quienes no conocen su propia historia están abocados a repetirla… ¡pues “eso”!

 

Carlos Aurelio Caldito

Director de La Tribuna de Extremadura

Marcos Larrazábal

Director de La Tribuna de Cartagena

Bernardo Maqueda

Director de La Tribuna de España Radio

Josele Sánchez

Director de La Tribuna de España

Josele Sánchez

Director de La Tribuna de España.

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