Martes, 21 Mayo 2019

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Aniversario del 15 M: "los políticos no nos representan". Javier Marzal, presidente de la International Association to Change the World

PUBLICADO EL Miércoles, 15 Mayo 2019 05:33 Escrito por Javier Marzal
De "conquistar el cielo por asalto", a instalarse en un casoplón de "la casta" De "conquistar el cielo por asalto", a instalarse en un casoplón de "la casta"

 

 

 

 

“No nos representan” fue la frase más pronunciada en una manifestación en Madrid, el 15 de mayo de 2011 (15-M). Quiénes decían esta frase expresaban que los políticos no les representaban a ellos y, tal vez, a la mayoría de los españoles.

 

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Esta frase la utiliza el movimiento mundial de los indignados, ha sido traducida a numerosos idiomas y ha sido utilizada en numerosos países, por lo que puede considerarse como una de las grandes frases contemporáneas.

Para contextualizar esta frase, cabe recordar que gobernaba el PSOE de Zapatero, España llevaba tres años en una profunda crisis que reconoció tarde el Gobierno, por ello tuvo que adelantar las Elecciones Generales y los españoles decidieron cambiar de Gobierno.

En su día algunos dijeron que era una frase populista y contraria a la democracia, pero los manifestantes no reconocieron que fuera ese el significado de su queja. En una democracia representativa, el Gobierno representa a sus gobernados.

 

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Descartado el significado anti democrático, cabe pensar en otros dos significados. El primero sería una queja porque los políticos no representan el interés general. Probablemente la mayoría de la población de los países democráticos suscribirían este significado y, probablemente, pensando en este significado se ha convertido en una de las grandes frases de este siglo.

También puede significar que los políticos no hacen lo que quieren los manifestantes. Seguramente, algunos de los manifestantes creen que ellos saben lo que es mejor para la mayoría, pero es más probable aún que la mayoría no esté de acuerdo con la visión de éstos.

A menudo estas frases tan rotundas suelen crearlas personas con creencias radicales y ello nos lleva a otro tipo de reivindicación. Los radicales pretenden que se use el poder y el dinero institucional para imponer ciertas ideas, intervenir la economía o modificar la forma de vida de la gente, o, por el contrario, que el sector público se desentienda de la problemática social.

En el siglo 19 y, más aún, durante el siglo 20, se fueron radicalizando dos posturas políticas antagónicas, basadas en las dos teorías socioeconómicas que se fueron perfilando en siglos anteriores, con la creación de la propiedad privada, el mercado y el sector público, especialmente el Estado social, cuyo mayor exponente es el Estado de Bienestar europeo.

Resulta contradictorio que habiendo aumentado considerablemente la complejidad de la sociedad, las posibilidades profesionales y vitales, la política se haya radicalizado y simplificado en estas dos posturas anacrónicas. En este sentido, varios estudios de este siglo han demostrado que los políticos tratan a la gente como si fueran niños.

Otros estudios reflejan que las últimas generaciones tienen déficit de atención y cambian de actividad de forma constante. Esta forma de actuar dificulta que puedan comprender la complejidad actual y, además por lo general, la mayoría de los padres tampoco la han comprendido, por lo que han enseñado a sus hijos un mundo simple que no existe.

En este contexto cabe preguntarse si beneficiaría al interés general que los políticos y las instituciones, representaran lo que quieren los gobernados.

Es evidente que los políticos representan sus propios intereses, los de todos los que tienen poder para oponerse a sus privilegios y los de todos los que les benefician.

También es evidente que la mayoría tampoco defiende el interés general.

Los gobernantes y la mayoría de los gobernados “no nos representan” (a los intereses generales); por ello, debemos pensar en una alternativa a la democracia representativa y en la forma de realizar el cambio.

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