Domingo, 23 Septiembre 2018

Ana Patricia Botín secuestrada. Lo que jamás ha contado ningún medio de comunicación

PUBLICADO EL Lunes, 16 Julio 2018 06:41 Escrito por

La Tribuna de España les devela el secuestro jamás contado de Ana Patricia Botín en Bogotá. Estas son las afirmaciones que formulé en el programa CHESTER CONFIDENCIAL de Cuatro Televisión en cuya entrevista grabada advertí a Risto Mejide que Mediaset no se atrevería a emitir mis declaraciones; el presentador (que no periodista) Risto Mejide se mostró ofendidísimo y soltó una peorata de que jamás le habían censurado nada en 12 años de televisión (iba a decir de periodismo... pero se lo pensó dos veces). El resultado final fue que Mediaset decidió no emitir el programa con mi entrevista y que Risto Mejide debió ser generosamente compensado por ello. Así es la prensa rastrera y lameculos del poder económico en España.

 

 

Corría el mes de noviembre de 1.999, la ofensiva militar rusa en Chechenia polarizaba toda la atención internacional y España vivía conmocionada por un hecho sin precedentes: el juez Baltasar Garzón pretendía relacionar judicialmente al presidente Felipe González con la guerra sucia de los GAL.

Mientras tanto, al otro lado del charco, México y toda la América Hispana aún permanecía conmocionada por el accidente aéreo ocurrido en Uruapan, mientras que en Colombia las guerrillas de la FARC y del ELN seguían jugando su macabro “tira y afloja” con el presidente Pastrana sin que los secuestros y las matanzas dejaran de sucederse y sin viso alguna de auténtica tregua, ni mucho menos de abandono definitivo de las armas. Más de 300 miembros de las Fuerzas Especiales de los EEUU trabajaban conjuntamente con el ejército colombiano para combatir el narcotráfico en las zonas selváticas, con aeronaves espías y vigilancia vía satélite y la voluntad de las autoridades colombianas de acabar con el narcotráfico parecía, esta vez, que iba en serio, tras detener al exviceministro de comunicaciones, Rommel Hurtado, acusado de estar comprado por el Cartel de Cali.

Justo, en aquellos días, mediados del mes de noviembre de 1.999 la hija del banquero más importante de España permanece secuestrada sin que, hasta la fecha, ningún medio de comunicación lo haya revelado.

 

 

Ana Patricia Botín ya había sido retenida, un mes antes, en Buenos Aires, de donde logró huir 

 

 

No era la primera vez que la hija de Emilio Botín era “retenida” en contra de su voluntad y tampoco encontrarán de esto ninguna referencia en la prensa: la máxima de la familia Botín siempre ha sido la discreción, “antes que nada y por encima de cualquier otra cosa, discreción” repetía una y otra vez el patrón de la banca española. Y hay que reconocer al patriarca, Emilio Botín, alias “El Bizco” su capacidad para silenciar a todos los medios de comunicación, incluso, en momentos de máxima tensión para el Clan Botín, un silencio que, obviamente, resultaba todo menos gratuito.

A finales del mes de octubre de 1.999 Ana Patricia Botín estaba en Buenos Aires acompañada del “oficialmente” jefe de su seguridad, que en realidad no era otro que su amante Jesús Samper, un conocido narcotraficante y sobrino del expresidente colombiano Ernesto Samper a quien Emilio Botín había encontrado acomodo dentro del Banco de Santander en España. El impago de unas importante cantidades por “operaciones no contabilizadas” (es decir, pagos en B como blanqueo de capitales, “presuntamente” relacionados con el narcotráfico) y comprometidas por parte de Emilio Botín con el extinto Banco Español de Río de la Plata (reconvertido, después en el Banco de Río y que finalmente adoptaría la denominación de Banco Santander Río) ocasionó un lamentable incidente en el aeropuerto de Buenos Aires. Cuando Ana Patricia Botín y su amante, Jesús Samper, pretendían volar hacia España, fueron retenidos y no se les permitió la salida del país hasta que la deuda quedara satisfecha. La hija de Botín y Jesús Samper regresaron a su hotel. Dos días después lograron burlar la vigilancia a la que les tenían sometidos los banqueros argentinos engañados por “El Bizco” y se desplazaron hasta un aeródromo privado, en las proximidades de Buenos Aires, donde les esperaba una avioneta del propio Banco de Santander que lograba sacarlos de Argentina rumbo a Bogotá.

Pero si la discreción era una máxima para la familia Botín y la principal virtud del presidente del Banco de Santander, su mayor defecto era la tacañería (comentan que jamás pagaba en ningún lugar y siempre era su acompañante quien debía hacerlo) y la avaricia desmedida, una avaricia patológica que le hacía –cuando había dinero de por medio- mentir y engañar de manera compulsiva, incluso, a sus mejores amigos. Tanto es así que este periodista ha tratado con muchas personas estafadas personalmente por “El Bizco” de manera miserable, un banquero que no precisaba de estas argucias de delincuente de poca monta para tener una vida repleta de lujos.

Si algo me sorprendió cuando inicié las investigaciones sobre el posible asesinato del presidente del Banco de Santander fue la gran cantidad de enemigos que tenía, precisamente, por haberlos estafado; he encontrado a bastantes personas que han hecho, del resto de vida que les quede, una venganza personal contra Emilio Botín lo que puede darles buena cuenta de dos cosas: la primera, lo mala persona que debió ser en vida el gran patrón de la banca española; y la segunda, lo fácil que resulta conseguir informaciones acerca de la parte más oculta, incluso de las acciones fuera de la ley que apuntan al que fuera presidente del Banco de Santander como un criminal.

Por eso, si no ha salido ninguna publicación al respecto en la prensa española, a parte de las llevadas a cabo por este periodista que suscribe, no será por la dificultad de encontrar fuentes de información, sino por la falta de agallas de la mayoría de periodistas españoles, unos periodistas que (o bien personalmente, o a través del medio para el que trabajan) escriben y hablan al dictado de la presidencia de la principal entidad financiera española, hoy en manos de Ana Patricia Botín.

Pero volvamos, precisamente, con Ana Patricia Botín, la hija del presidente del Banco de Santander. Nos encontramos a medidados de noviembre de 1.999 en Bogotá donde Emilio Botín padre ha decidido que, por seguridad, permanezca su hija durante un tiempo mientras solventa la deuda que le reclaman sus socios argentinos.

 

 

Secuestrada en Bogotá por una deduda de 30 millones de dólares  procedentes del blanqueo de capitales "presumiblemente" del narcotráfico

 

 

 

Ana Patricia Botín, asistía como invitada a una fiesta de la alta sociedad colombiana, organizada por la familia Pereira, descendientes directos del libertador de Colombia José Francisco Pereira Martínez, fundador de la ciudad de Pereira, municipio cafetero por excelencia. Sus descendientes, los Pereira Gamba son los anfitriones del evento, importantes empresarios cafeteros, “muy relacionados”, también con el grupo cafetero mexicano de Veracruz propiedad de Domingo Muguira Revuelta, amigo personal del Emilio Botín y del fallecido Jesús Gil y Gil.

Por cierto, en Colombia hay un dicho popular que dice que “donde están los grupos cafeteros, también se mueven otros productos…”.

Una de las ilustres familias asistentes a la fiesta es la saga de los Maldonado, otro de los apellidos más distinguidos del país.

Víctor Maldonado se dedica a múltiples negocios de inversión y compraventa de inmuebles y está detrás de la empresa Daruma Ltda que, muchos años después, aparecerá en la financiación ilegal del Partido Popular y llegará a poner a Mariano Rajoy contra las cuerdas judiciales.

La invitación a la fiesta ha sido una excusa para retener a Ana Patricia Botín, secuestrarla y conducirla, eso sí, a una lujosa residencia propiedad de Víctor Maldonado. Así son los secuestros de los muy ricos: no te llevan a un zulo de 15 metros cuadrados sino a una ostentosa villa con todos los lujos a excepción del más preciado de todos: la libertad.

La residencia permanece fuertemente custodiada por hombres armados y goza de todo tipo de cámaras de video vigilancia, por lo que la hija del presidente del Banco de Santander está retenida en contra su voluntad: a todas luces se trata de un secuestro.

Otra vez los sucios negocios y el impago de las deudas de “El Bizco” son los causantes del secuestro de su hija.

Esta vez, los perjudicados por la estafa de Emilio Botín son las dos familias anteriormente citadas, los Pereira y los Maldonado y ambos hacen llegar un mensaje clarísimo al presidente del Banco de Santander: si quiere recuperar a su hija deberá abonar los 30 millones de dólares que debe por una operación de blanqueo de capitales, “presuntamente” provenientes del narcotráfico.

El presidente del banco de Santander estalla de ira pero parece que, esta vez, no le queda más remedio que pagar sus deudas: “El Bizco” conoce bien los métodos de sus socios estafados y sabe que los colombianos no se andan con tonterías. Emilio Botín debe ordenar la liberación de unos fondos depositados por las familias Pereira y Maldonado en el Banco Comercial Antioqueño (Bancoquia) de Bogotá por importe de 30 millones de dólares y le dan un plazo de 30 días para hacerlo; en caso contrario, no volverá a ver más con vida a su hija Ana Patricia.

Ahora el problema de Emilio Botín no es la tacañería: por muy cicatero que sea, la vida de su hija no tiene precio.

El problema es que no le resulta tan fácil, pese a su sobrada posición económica, liberar esos 30 millones de dólares sin levantar sospechas, en un momento en el que tiene a la Reserva Federal de los EEUU inspeccionándole cada movimiento y pisándole los talones. Tras la condena por narcotráfico del Banco de Santander en la operación “Casablanca”, la única sentencia efectiva que ha podido relacionar al Banco de Santander y a Emilio Botín con el tráfico de drogas ha sido, precisamente en los EEUU y desde entonces “El Bizco” tiene al FBI pisándole los talones. Y él lo sabe.

A Emilio Botín no se le escapa la relación extramatrimonial que su hija tiene con su jefe de seguridad Jesús Samper, que además está en su propio país y con contactos al más alto nivel. Pero, no se sabe bien por qué (acaso es cómplice de este secuestro) el sobrino del expresidente de Colombia se muestra completamente inútil para rescatar a su amante de sus secuestradores.

 

 

El empresario español Fernando Fernández Tapias mediador con los secuestradores colombianos

 

 

Los días van pasando, el tiempo se agota y Emilio Botín recurre al empresario español Fernando Fernández Tapias para que actúe como mediador. Precisamente el empresario naviero español y presidente de los empresarios de Madrid tiene a su hermano Francisco Fernández Tapias ingresado en prisión por narcotráfico y su implicación en la operación Vioque.

Casualmente” tanto Emilio Botín como Fernando Fernández Tapias comparten también al mismo abogado para, digamos, “los asuntos delicados” en Colombia.

Transcurridos veintiocho días desde su retención, las gestiones de Fernando Fernández Tapias consiguen su objetivo y Ana Patricia Botín es liberada, como si hubiera estado invitada un mes en una mansión de lujo con la única excepcionalidad de no poder abandonarla libremente.

¿Qué ocurre después de este secuestro? ¿Ha sido subsanada la deuda de manera completa o debe seguir realizando pagos Emilio Botín? ¿Quién es el abogado compartido por Botín y Fernández Tapias y qué papel juega en todo este desagradable asunto? ¿Cómo queda la relación de Emilio Botín, a partir de entonces, con el amante de su hija y su jefe de seguridad Jesús Samper? ¿Qué fue del secuestrador de Ana Patricia Botín? Conociendo el carácter de la hija de “El Bizco” que jamás olvida ni perdona ¿Qué hace a este respecto, nada más tomar posesión de la presidencia del Banco de Santander, 15 años después? ¿Llegó a vengarse Ana Patricia Botín de Víctor Maldonado?

Estas y otras muchas revelaciones del máximo interés periodístico se las ofreceremos en la siguiente entrega de este “Rojo Botín”, este reportaje de investigación que lleva ya más de 30 capítulos y que está muy próximo al final, a la revelación de qué ocurrió y cómo murió en realidad Emilio Botín.

Josele Sánchez

Director de La Tribuna de España.

Desde el exilio: La palabra de Josele Sánchez

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