Lunes, 24 Junio 2019

La fugaz biografía de La Igualdad en España (marzo 2.001- diciembre 2.004)

PUBLICADO EL Martes, 08 Enero 2019 11:49 Escrito por Dr. Juan Mariano Perez Abad
La fugaz biografía de La Igualdad en España La fugaz biografía de La Igualdad en España

Históricamente, la lucha por los Derechos Humanos en España siempre se ha caracterizado por la discrepancia entre su gran admiración por parte del pueblo y su profundo desprecio por la del poder político que lo representaba. Esta dualidad, sostenida sobre la hipocresía que nos caracteriza, nos ha hecho estar siempre a la vanguardia teórica, pero a la retaguardia práctica, de esta batalla por la dignidad humana.

Si tomamos como ejemplo el frente abolicionista, podemos ver que la esclavitud se abolió en España precozmente, en 1837. De hecho, ya no había esclavos en la Península Ibérica desde 1766, pero porque, en un magistral ejemplo de nuestra sublime tradición hipócrita en política, muchos de ellos no fueron liberados, sino expropiados por el Estado y vendidos a Marruecos. ​

Pero la que más parece preocupar a nuestros políticos de turno es la de la difícil lucha por el Derecho a la Igualdad en razón a Raza, Religión y, especialmente, al SEXO. Tanto como para haber invertido muchos miles de millones de Euros para intentar conseguirla y para querer incrementar aún más la inversión a pesar de no haber obtenido hasta ahora resultados aparentes. Frustrados por tan extraño y estrepitoso fracaso, nos hemos propuesto hacer un escrutinio de una verdad más verdadera que la que nos presentan nuestros representantes en las pantallas de las televisiones que tanto se esfuerzan en controlar.

A la hora de hablar de IGUALDAD debemos ser muy concretos, porque no podemos pretender que los negros se vuelvan blancos ni que la Especie Humana cambie de modelo reproductivo a “sexo único hermafrodita”. Tampoco podemos pretender que la inercia de nuestra tradición cultural deje de condicionar de la noche a la mañana los roles sociales de uno u otro colectivo. O que las diferencias biológicas que conlleva el sexo con el que se nace determinen una mayor afición y habilidad en ciertas actividades laborales o deportivas. Lo único que constituye un Derecho Fundamental es la IGUALDAD ANTE LA LEY.  

Dentro de nuestro entorno privilegiado dentro de la Sociedad Occidental, España fue uno de los últimos en incorporarse al movimiento sufragista femenino de los Países Nórdicos, que representa el origen del Movimiento Feminista. Quizás nuestra Historia plagada de mujeres al frente de la Monarquía, el hecho de que aquí la mujer conserve su apellido después de casada o de que seamos la cuna de la caballerosidad, hacían que pareciese innecesario. No fue hasta la Constitución de 1931 (IIª República) cuando fue reconocido en España el derecho al voto femenino. Es importante dar a conocer que este avance fue anterior al del Sufragio Universal, de forma que la discriminación no se ejercía en función del sexo, sino de la clase social y el nivel socio-cultural.

Tras la guerra civil, la Dictadura suprimió el derecho al voto para todos, hombres y mujeres. Sin embargo, en el Referéndum que se celebró en 1966 para aprobar su Ley Orgánica, hubo derecho al Sufragio Universal para todos los mayores de 21 años, tanto hombres como mujeres. Aunque pueda parecer sorprendente, la Dictadura Franquista tardía expresó bastante inquietud en igualar los derechos y deberes de la mujer, a pesar de su carácter conservador. La “Ley sobre Derechos Políticos y de Trabajo de la Mujer” de 22 de julio de 1961 y la instauración de un Servicio Social Femenino obligatorio “para compensar el Militar del varón”, así lo ponen de manifiesto. De hecho, el 2 de mayo de 1975, con Franco aún vivo (falleció en noviembre) desapareció la “Licencia Marital” que era el último vestigio discriminatorio contra la mujer con repercusión en su vida cotidiana y que consistía en la obligatoriedad de disponer del permiso del marido para poder gestionar su propio patrimonio.

Recobrada la Democracia, la Constitución Española consagró el Derecho Fundamental a la Igualdad en 1978, pero no fue hasta el 9 de marzo de 2001, momento en el que desapareció el Servicio Militar Obligatorio para el varón, cuando se hizo efectivo. Junto con la Constitución, el año 78 había traído la abolición del Servicio Social Femenino, hecho que provocó de forma implícita una evidente asimetría legal en perjuicio del varón ¡Entonces sí, hombres y mujeres fuimos iguales ante la Ley!

Era la “Era del Bienestar”. Con nuestra entrada en la Unión Europea había llegado la prosperidad, ya no había miseria, ni guerra, ni presos políticos, ni siquiera Muro en Berlín. Ya no teníamos que preocuparnos por la supervivencia, Papá Estado se ocupaba de todas nuestras necesidades. Gozábamos de un Estado de Derecho basado en los Principios idílicos de Libertad, IGUALDAD y Fraternidad. Pero en ese mismo Bienestar nació la corrupción y, al abrigo de unas enormes subvenciones públicas, los movimientos Feministas cobraron una fuerza que jamás tuvieron cuando realmente existió desigualdad ante la Ley.

Aquello del “Estado de Derecho” debió parecernos aburrido y, como no había grandes problemas que resolver, tuvimos que inventarlos. Para eso, reescribimos la Memoria de la Historia y la pusimos del revés: Nuestra Cultura Occidental había sido la que inventó los Derechos Humanos, el Abolicionismo y el propio Feminismo, y ha sido la más respetuosa con la mujer a lo largo de la Historia. Dentro de ella, España ha tenido siempre una de las tasas más bajas de “feminicidios” y maltrato a la mujer en la pareja. Pero le dimos la vuelta, inventamos el concepto de “Patriarcado Opresor”, resucitamos discriminaciones que ya no existían e instalamos “techos de cristal” ¡Ahora que ya no llovía!  

En menos de 4 años ya habíamos derogado una Igualdad que tanto esfuerzo y siglos de Historia nos había costado conseguir. El 28 de diciembre de 2004, entró en vigor la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género que vulneraba los artículos 7,9,10,11,17,18 y 19 de la Carta de los Derechos Humanos y anulaba el Derecho a la Igualdad (art. 2) La Justicia se anuló en favor de una malinterpretada Compasión y sus Principios Jurídicos fundamentales fueron substituidos por el de “Discriminación Positiva”.

Herida de muerte, la Carta de los Derechos Humanos se nos vino abajo en 4 días. Ahora ya vemos tan normal que el Poder Ejecutivo controle al Judicial, que le perdonen el dinero del rescate a la Banca y que Podemos obtenga el control de la Televisión Española a cambio de dar su apoyo a un Presidente que casi nadie votó. Ahora tenemos las cárceles llenas de presos políticos (segunda causa de encarcelamiento en España) juzgados en Juzgados discriminatorios y condenados sin Derecho a la Presunción de Inocencia a través de una Ley contraria a los Derechos Humanos, la “Ley de la Desigualdad”. Ahora vivimos en nueva Dictadura, la de la Desigualdad de Género, y no tienen más razón los que aplauden a la presente que a los que cualquier tiempo pasado les parece mejor.

Andamos todos confundidos y sin esperanza en el futuro: Confundidos y aturdidos por los medios de comunicación al servicio de este nuevo régimen mafioso disfrazado de Democracia; Sin futuro porque nos hemos gastado en Feminismo caducado lo que debía de haber sido destinado a la maternidad y nuestra natalidad ha caído hasta llevarnos hacia la extinción. Tan solo el ver que ya van siendo muchos los que se atreven a ser políticamente incorrectos nos abre un rayo de esperanza en el futuro.

 

Artículo de Juan Mariano Perez Abad en exclusiva para La Tribuna de España

 

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